Todo era oscuridad, sufrimiento, frío, tristeza y ruido. Su corta vida, unos 3 años, seguramente sirviendo lealmente a alguien que a cambio sólo daba gritos y malos gestos. Darlo todo a cambio de un frío suelo por cama y un trsite plato de comida, nunca una palabra amable ni un gesto de agradecimiento.
Cicatrices en su cuerpo que revelan dolor y escasos cuidados. Cicatrices del alma que se ven en su mirada, las que más duelen y más tardan en cerrar.
Nunca más volverá a sufrir, a partir de ahora sólo luz, calor, cariño, comprensión y compañía.
Calima se entrega en adopción responsable cuando esté preparada para ello. Ahora se encuentra en rehabilitación psicológica y física. Debe ganar confianza y ganas de vivir, también debe coger peso. Para ello haremos las analíticas pertinentes y la proporcionaremos una dieta adecuada. Pedimos ayuda para ella, padrinos y cualquier donación que la querais hacer que la ayudará a seguir adelante.